Hoy quiero recomendar un libro editado por Susaeta Ediciones, S.A. que se llama El castillo de la Princesa Torbellino y me encanta por sus ilustraciones.
Inevitablemente me hace recordar los súper clásicos ¿Dónde está Wally? y lo bien que me lo pasé en su día buscando a ese friki con gafas, a sus amigos y también otras cosas que te pedían tipo un bastón, una cantimplora o los famosos pergaminos.
En este caso se trata de buscar una serie de objetos ordenados en grupos de más a menos fáciles de encontrar en una escena completamente caótica con unas ilustraciones muy elaboradas y divertidas.
«Buscar y encontrar» es una colección y tiene otros cinco números que no conozco pero que seguramente sean igual de buenos:
Se van a cumplir ya dos años de la muerte de Hemato y todavía recuerdo perfectamente aquella noche y lo mucho que me impactó ver aquellos tweets que al principio no me creía. Tardé yo creo que varios días en convencerme de que era verdad, quería pensar que sería una broma, algún tipo de promoción de alguna nueva movida en la que se había metido o algún experimento sociológico de esos que surgen de vez en cuando en las redes sociales, como la historia de Manuel Bartual o algo así. Pero no.
Pero a lo mejor estáis leyendo esta entrada y no sabéis quién es El Hematocritico.
Miguel Ángel López, el Hematocritico
Si empiezo por lo objetivo Miguel Ángel López (su nombre real) era un maestro de Educación Infantil que se hizo muy conocido en Twitter cuando Twitter molaba, allá por 2010, y a partir de ahí desarrolló y participó en un montón de proyectos entre los que destacan varios libros de humor como El Hematocrítico de Arte o Drama en el portal, ensayos como ¡Escúchalos!, cuentos infantiles (de los que hablaré más adelante), varios podcasts (el principal Los hermanos podcastjunto a Noel Ceballos)… y también trabajó como CM y guionista en diversos programas de TV, colaboraba con revistas… Era un hombre orquesta de la comunicación, y para mí tengo que decir que un ídolo en ese sentido.
Porque ya pasando a lo subjetivo Hemato era una de las personas que más presente ha estado en mi vida en los últimos diez años, sin exagerar. Seguía prácticamente todos sus proyectos y la mayoría me parecían geniales: sus podcasts me alegraron el camino al trabajo y más tarde el confinamiento, sus tweets siempre me parecían interesantes, me flipó la idea de Legends of Hemato, me descojonaba viendo QQCCMH o Eurovisión mientras seguía los hastags #trospidos… Así que sentí su muerte de verdad como la de un amigo, el impacto fue brutal, por lo repentino y también por el vacío que me dejaba, y no le conocía en persona.
Pero en esta entrada quiero hablar de su obra como autor de literatura infantil, que fue muy extensa, y concretamente de El Bosque de los Cuentos, una serie de historias compuesta por:
Se trata de unos cuentos dirigidos a primeros lectores que reinterpretan los clásicos (Caperucita, los tres cerditos, Ricitos de oro…) con humor y una mirada contemporánea.
Esa combinación es su gran acierto pues consigue transmitir valores fundamentales hoy en día (la empatía, la diversidad, la igualdad, el respeto…) sin moralizar, de forma natural, sutil y muy cercana, y utilizando la risa para hacerlos atractivos, además de aprovechar la universalidad de estas historias tradicionales.
En cuanto a las ilustraciones… nadie me ha pedido mi opinión pero me voy a mojar: me gustan mucho más las de Mar Villarque las de Alberto Vázquez, y aquí podríamos abrir un debate interesante: ¿a los niños les gustan más los dibujos que parecen hechos por niños? pero lo dejaremos para otro día.
Una cosa que le gusta a todos los niños son los chistes. En cuanto empiezan a tener un poco de entendimiento sienten una gran atracción por esos juegos de palabras o relatos súper breves que te hacen reír.
Cuando Inés llegó a ese punto pensé en hacer una recopilación de chistes que pudiera entender, que no hablara de cosas de mayores y mucho menos de chascarrillos sexuales, sexistas o racistas claro. Y me di cuenta de que muchos de ellos se podían ilustrar en una sola viñeta. Y de que esas viñetas se podían imprimir en blanco y negro para que se pudieran colorear, dándoles así un doble valor. Así surgió la idea de «33 chistes para colorear», que puede ser el primero de una larga serie.
¡Risas y Colores para Pequeños Artistas!
Saca los lápices de colores y prepárate para un montón de carcajadas con este cuaderno de colorear. Un libro diseñado especialmente para niños que contiene 33 chistes sencillos y adecuados para su edad que además se pueden colorear.
Chistes cortos y divertidos
Cada página presenta un dibujo diferente que ilustra un chiste corto y divertido que hará reír a los más pequeños. Hemos seleccionado cuidadosamente cada chiste para asegurar que sea fácil de entender y libre de contenido inapropiado: sin violencia, temas de adultos, body shaming, racismo, machismo ni ofensas de ningún tipo.
Creatividad y amor por la lectura
Este cuaderno no solo entretiene, sino que también estimula la creatividad, mejora la motricidad fina y fomenta el amor por la lectura de una manera lúdica. Es el regalo perfecto para cumpleaños, fiestas, viajes largos, o simplemente para disfrutar de un momento de tranquilidad y diversión en casa.
33 ilustraciones originales
33 ilustraciones originales listas para colorear, una doble en las páginas centrales
Después de varias publicaciones basadas en cuentos tradicionales o con textos propios muy cortitos (como «Ya no soy uno bebé» o «Primero es…») quería atreverme a construir un relato un poco más largo, y me lancé con esta esta historia irreverente, un poco gamberra y al mismo tiempo emotiva sobre el olor más cautivador del mundo.
En «Aroma de caquita» Paul y Madeleine descubren, casi por accidente, el potencial de una fragancia que todos hemos tenido cerca alguna vez y se les ocurre un negocio disparatado. «Aroma de caquita» nos habla de esa etapa fugaz y mágica que es la primera infancia, en la que incluso lo escatológico puede convertirse en un recuerdo precioso.
«Aroma de caquita» está dirigido principalmente a los papás y las mamás que están en esa fase en la que empiezas a echar de menos las primeras versiones de tu bebé y te das cuenta de que el tiempo pasa demasiado deprisa.
Estilo
Las ilustraciones de «Aroma de caquita» presentan un marcado estilo de línea clara, caracterizado por sus contornos nítidos y definidos. La paleta cromática se compone de colores planos, lo que confiere una estética limpia y una gran legibilidad visual.
Este enfoque recuerda directamente a la tradición del cómic franco-belga (Hergé, Tintín) y a ciertas vertientes de la animación clásica (101 dalmatas o La dama y el vagabundo), donde la claridad del trazo y la expresividad de los personajes son primordiales. Los diseños simplificados de las figuras, combinados con fondos que aportan contexto sin saturar la composición, crean un universo visual armonioso y de fácil comprensión, que invita a la inmersión en la narrativa.
Pepillo es un niño que cada verano visita a su abuela en un tranquilo pueblo de montaña. Ésta ha decidido que este año ya es lo suficientemente mayor para hacer recados.
El voluntarioso muchacho tendrá que aprender que las soluciones no siempre son universales, y que lo que funciona para una cosa no sirve para otra. Pero con ayuda de su abuela, siempre comprensiva, entenderá que todos cometemos errores pero lo importante es aprender de ellos y seguir adelante.
«Los recados de Pepillo» está basado en un relato tradicional que conocí gracias al folclorista Joaquín Díaz (como «El gallo Quirico»).
Las imágenes están generadas con Inteligencia Artificial (ChatGPT y Firefly básicamente), como ya hice con «Ya no soy uno bebé», pero esta vez he querido dar un paso más: crear algo que no pudiera dibujar yo como «antes». Y el resultado han sido estas marionetas tan adorables.
Como ya comenté hace poco generar este tipo de imágenes no es tan fácil como parece, te tienes que pelear bastante con la IA para que consiga hacer ciertas cosas, sobre todo por la consistencia, que los personajes se parezcan entre las diferentes escenas, que no les cambie el pelo o la ropa. Y luego llevan mucho retoque «manual», pero esto lo desarrollaré en un próximo post.