• Dibujar con la IA

    Hace poco publiqué mi cuento «Ya no soy uno bebé», un trabajo muy especial entre otras cosas porque por primera vez hice todas las ilustraciones a base de prompts e IA. Tuve que dedicar mucho tiempo al retoque con Photoshop, del que hablaré más adelante, pero por primera vez no dibujé nada.

    Y aproveché esta circunstancia y experiencia para escribir este hilo de Twitter que ahora pongo aquí (con algún ajuste) y donde dejaba mi opinión sobre este tema tan peliagudo:

    Seamos realistas

    🎨🤖 Si tuviera que posicionarme en un debate a favor o en contra de la IA en el mundo de la ilustración, diría que estoy a favor, aunque si me dejaran matizaría que mi posición es más bien la de “asunción”, es decir, que asumo que esto ha llegado para quedarse y pretender parar su uso es poner puertas al campo. La realidad es que tenemos dos opciones: usarla o no usarla. Y negarse a usarla creo que es ser como el fotógrafo que hace 30 años se negó a aprender Photoshop.

    ¿Photoshop no es un poco IA?

    Vale que es algo más complejo que todo lo que hemos visto hasta ahora pero si nos centramos en la parte técnica ¿hay mucha diferencia entre lo que hace la IA y el “Seleccionar sujeto” de Photoshop, o el “Relleno según contenido” o “Alinear capas automáticamente”? Son herramientas que los diseñadores, fotógrafos e ilustradores llevamos utilizando años, y a mí se me parecen bastante a la IA.

    Y Photoshop también redujo considerablemente las horas de trabajo y por tanto el valor de una profesión y aún así se impuso y no fue el fin del mundo. No me gusta nada sentirme en contra de aquellos que defienden los derechos de los trabajadores pero insisto en que la IA ha venido para quedarse y tenemos la mala suerte de que somos los primeros a los que se va a llevar por delante, pero es lo que hay.

    Si nos ponemos exquisitos…

    Y ojo porque además, si nos queremos poner rebeldes tenemos que ser también coherentes y tendremos que renunciar también al traductor de Google ¿no? porque le quita el trabajo a los traductores humanos, ¿y que hacemos con las páginas que le quitan el trabajo a las agencias de viajes? y tantas cosas…

    La IA nos roba

    Pero seguimos, porque ahora llegamos al argumento que más me repatea, en serio, eso de que parece que si alguien utiliza ChatGPT para hacerse un retrato a lo Studio Ghibli le está robando el pan a un ilustrador.

    En primer plano un robot lanza billetes al aire muy contento porque es rico, en segundo plano un artista lo mira con tristeza y desesperación

    Parece que hemos olvidado los tiempos de la piratería. Para quien no lo recuerde en aquellos años felices las discográficas y las productoras de cine y televisión lloraban por las grandes pérdidas que según ellos les producía que un chaval se descargara tres pelis para ver un fin de semana, como si fuera a pagar esas tres entradas o a comprarse cinco discos cada semana si no existiera la piratería.

    Evidentemente no, consumíamos ese contenido porque era gratis y si hubiéramos tenido que pagar por él no lo habríamos hecho. Punto. Pues esto es igual, no seamos hipócritas y no argumentemos que la IA es mala porque nos hace perder mucho dinero, como insinuando que toda esa gente que ha utilizado estos días ChatGPT para hacer el tonto con el estilo Ghibli, Pixar o Los Simpsons os hubieran pagado a vosotros por que se lo hicierais a mano.

    La creatividad

    Por otro lado también se critica a la IA porque no es creativa. Vale, es cierto, pero si nos ponemos rigurosos nosotros tampoco, y veo que en esto la gente está muy confundida: Si yo nunca he estado en tu casa puedo imaginarme cómo es, pero no me invento nada, no creo nada, lo hago en base a imágenes que ya tengo en mi cabeza, imaginar es eso, construir imágenes nuevas en base a otras que ya hemos visto, exactamente lo que hace la IA (y no me podría imaginar tu casa si nunca hubiera visto una casa). Ni la IA ni los humanos somos capaces de inventarnos cosas de la nada.

    Los estudios en psicología cognitiva y neurociencia respaldan que imaginar es recombinar experiencias previas almacenadas en la memoria.

    • Según Mark Johnson y George Lakoff, la mente humana opera a partir de imágenes mentales y esquemas sensoriales que derivan de la experiencia.
    • La neurociencia ha mostrado (por ejemplo, Kosslyn, 1994; Schacter & Addis, 2007) que las mismas áreas cerebrales que usamos para recordar se activan cuando imaginamos. En especial, el hipocampo y la corteza visual asociativa.
    • En resumen: imaginar es mezclar recuerdos, proyectarlos y modificarlos. Si nunca has visto una casa, tu cerebro no podría generar la imagen de una, como tú mismo señalas.

    La ciencia infusa

    Pero bueno, aún nos quedaría por resolver el dilema moral, otra cosa que también he escuchado y leído estos días.

    Aquí os compro que lo peor de la IA es que para aprender coge sin permiso imágenes que andan por la red. Pero también quiero preguntaros una cosa ¿vosotros cómo aprendisteis a dibujar? ¿por ciencia infusa? ¿os vino la inspiración divina? Pues que suerte porque yo tengo que reconocer que he copiado mucho la forma de hacer una mano, unos ojos, un brazo musculoso, una botella de agua, de Los Simpsons, de Tintín, de Mortadelo y Filemón… y bueno, he ido mezclando referentes y creando un estilo más o menos propio, un poco como hace la IA cuando le pides algo en serio (no la tontería del Studio Ghibli). Que existen incluso estilos en los que estás obligado a seguir un canon, unas proporciones y unos recursos que dejan muy poco a la creatividad, como, ejem, el manga.

    Pero no abramos ese melón y vayamos terminando con el último gran problema que le veo al uso de las IAs en el mundo de la ilustración.

    Graphic Design es my passion

    Y no es otro que el hecho de que van a aparecer (están apareciendo ya) muchos productos con una calidad gráfica muy lamentable, ilustraciones hechas claramente con IA pero sin ningún cuidado, al primer prompt y por supuesto sin retoque. Pues aquí también tenemos que ser realistas y reconocer que siempre se han visto por ahí ilustraciones hechas con el horto y siempre ha habido ilustradores cutres que han hecho carrera sin que se sepa muy bien cómo.

    En resumen es evidente que éste es un tema controvertido y asumo que hay puntos en los que comparto algunas reservas, como decía al principio no voy a ser un defensor acérrimo de la IA en este campo pero veo que en general ningún argumento de los que he leído o escuchado por parte de sus detractores me convence de momento para no utilizarla.

    Ya no soy uno bebé

    En cuanto al proyecto en sí ha sido básicamente una prueba. Llevaba ya tiempo jugando con diferentes IAs de generación de imágenes, como Stable Diffusion, Gemini de Google, también con Recraft… Pero nunca las había utilizado para ilustrar un cuento completo por una sencilla razón: la consistencia.

    Y es que estas IAs son capaces de crear imágenes increíbles pero les costaba mucho repetir personajes, generar varias imágenes o escenas en las que aparecieran los mismos elementos sin variaciones.

    Digo que les costaba… Hasta ahora, pues la última versión de ChatGPT ha superado este problema con nota.

    Se puede comprobar en mi cuento: la monita protagonista es prácticamente igual en todas las páginas, apenas ha sacado rasgos diferenciadores y los que han aparecido los he podido corregir.

    Porque aquí está otro de los puntos más importantes en esta historia: creo que es evidente que esto de ilustrar un cuento infantil con IA no es tan fácil, al menos si se quiere hacer bien.

    No se consiguen resultados satisfactorios a la primera, hay que hablar con la IA durante bastante tiempo (en ocasiones piensas que te llevaría menos tiempo hacer tú mismo las ilustraciones).

    Además hay que tener en cuenta, esto aún no lo había dicho, que de momento lo he hecho todo con versiones gratuitas, sin pagar un euro.

    Así que aquí se abren dos caminos:

    • Pagar y tener la posibilidad de generar una imagen de inicio a fin a base de indicar correcciones a la IA
    • Generar una imagen que en general te cuadre con dos o tres intentos y retocarla con Photoshop

    En mi próximo proyecto probaré la primera opción pero como decía en éste me he quedado con la segunda y de esta manera pues nos encontramos con que por ejemplo en la primera imagen, la de la portada ChatGPT no entendió del todo bien, o yo no supe explicarle, el gesto que yo quería que tuviera la monita.

    Mi idea era que estuviera de puntillas, eso lo hizo perfectamente, y estirándose como queriendo parecer más alta y poniendo su mano por encima de la cabeza como en un gesto que quisiera decir «mira qué alta soy ya».

    Esto es lo que le faltaba a la última ilustración que me generó ChatGPT después de un par de pruebas, y lo arreglé en un momento con la Deformación de posición libre de Photoshop.

    Me queda probar si con la versión de pago también llegará el momento en el que ves que va a ser difícil que complete ciertos ajustes y te va a salir más a cuenta hacer el retoque manualmente.

    Y este último aspecto es clave porque como decía al principio la IA ha llegado a un punto realmente sorprendente, al que nadie creía que fuera a llegar hace un par de años pero aún le falta ese toque, resolver esos ajustes difíciles de explicar con prompts, y esto hace que, al menos a día de hoy siga siendo necesario e importante el trabajo de un profesional que sea capaz de hacer estos retoques manualmente con Photoshop.

    No sé si la IA ha llegado hasta aquí y nunca va a ser capaz de superar este último problema o si en un mes estaré diciendo que ha alcanzado la perfección y ya sí que cualquiera la puede usar y obtener resultados completamente válidos sin tener ni idea de Photoshop, pero a día de hoy la situación creo que es ésta que acabo de comentar.

  • Ya no soy uno bebé

    «Ya no soy uno bebé» es posiblemente mi cuento favorito de los que he publicado hasta la fecha. 

    La historia está inspirada, una vez más, en mi hija Inés y en ese punto en que se encuentra ahora, en el que se está volviendo más independiente y cada vez hace más cosas por sí misma. Como padre este momento es tremendamente emocionante.

    Me resultó curioso darme cuenta de que prácticamente todos pasamos por 7 grandes hitos universales cuando nos hacemos mayores: Empezar a hablar, aprender a andar, dejar el chupete, dejar la teta o el bibe, dejar el pañal, empezar a dormir en nuestra cama y aprender a limpiarnos solos el culo.

    El texto es mío, y creo que es la primera vez que escribo en verso, aunque como veis, no me he complicado mucho la vida.


    «¡Ya no soy uno bebé!» es un tierno y divertido cuento protagonizado por una pequeña monita que nos cuenta cómo ha ido afrontando cada uno de los retos de hacerse mayor: decir adiós al chupe, aprender a andar, dejar el pañal, empezar a hablar, dormir sola…

    Portada (Ya no soy uno bebé)

    Un cuento ideal para leer con niños y niñas de entre 3 y 6 años, que se sentirán identificados con las vivencias de la protagonista. Además, invita a conversar con los peques sobre sus propios avances y los que aún están por venir: ¿Recuerdas cuándo dejaste el pañal? ¿Ya duermes en tu cama? ¿Qué te falta para ser aún más mayor?

    • Escena 1 (Ya no soy uno bebé)
    • Escena 2 (Ya no soy uno bebé)
    • Escena 3 (Ya no soy uno bebé)
    • Escena 4 (Ya no soy uno bebé)
    • Escena 5 (Ya no soy uno bebé)
    • Escena 6 (Ya no soy uno bebé)
    • Escena 7 (Ya no soy uno bebé)

    Inés está dejando de ser bebé y nos cuenta, a su manera, cómo aprendió a andar, dejó el chupe, el pañal, la teta… ¡y hasta se atrevió a dormir sola!

    Perfecto para acompañar procesos de cambio, reforzar la autoestima y compartir momentos de lectura entrañables antes de dormir.


    Disponible en Amazon

    Ya no soy uno bebé

  • Primero es…

    Es evidente y ya lo he contado alguna vez que todas mis publicaciones hasta la fecha están muy relacionadas con mi experiencia personal como padre. En el caso de «Primero es…» se trata de una obra que hubiera elaborado incluso aunque no tuviera dónde publicarla, la habría hecho incluso a lápiz en un cuaderno solo para contarle a mi hija que iba a tener un hermanito.

    Si hubiera sido así me hubiera evitado afrontar el reto más complicado de este cuento: Pensar un título y un diseño de portada que los padres comprendan rápidamente pero no sea un spoiler para el niño o la niña.

    En cuanto a los dibujos está vez decidí salir un poco de mi zona de confort, alejarme de lo puramente vectorial y jugar un poco con texturas y pinceles, y practicar con Affinity Designer, pasando de Photoshop e Illustrator, como ya hice con «El gallo Quirico» y «Números».


    «Primero es del tamaño de un granito de azúcar» tiene el objetivo de ayudar a las mamás a explicar a sus hijos que están embarazadas. A través de una pequeña adivinanza recorre las etapas del crecimiento del bebé durante los nueve meses de gestación, comparando su tamaño con alimentos cotidianos y muy reconocibles.

    Además de ser un cuento para compartir una gran noticia, «Primero es…» ayuda a los niños a entender la gestación del bebé de una forma visual y tangible, comparándolo con elementos que les resultan familiares. Cada página es un pequeño misterio que despierta su curiosidad y les ayuda a imaginar lo que ocurre dentro de la barriga de mamá.

    Este libro no solo les permite anticipar la llegada de su futuro hermano o hermana, sino que también les ayuda a sentirse parte del proceso. Un recurso ideal para acompañarles en esta etapa de cambios, fomentar su ilusión y prepararles para la nueva aventura que está por llegar.


    Disponible en Amazon

    Primero es del tamaño de un granito de azúcar (SPOILER: algo está pasando en la barriga de mamá)

  • Números

    «Números» surge de una de mis grandes inquietudes de los últimos tiempos: encontrar formas sencillas y visuales de explicar los conceptos matemáticos básicos a los más pequeños. Por ejemplo me he dado cuenta de que los niños aprenden a contar sin entender realmente lo que significa. «Saberse los números» lo llamamos de hecho, es decir, aprenderse una lista de palabras que van seguidas pero que no tenemos ni idea de lo que significan ni para que se aplica.

    Así que un día me puse a pensar cómo podía hacer que con un mismo recurso, en este caso una ilustración, los niños fueran capaces de entender lo que significan los números, su valor, y al mismo tiempo reconocieran su forma o grafía y también su palabra.

    La manera más sencilla que encontré de representar esto fue la de niños tirados en el suelo jugando a formar números, y creo que funciona muy bien.

    Por último, cuando ya tenía el cuento listo, me di cuenta de que era muy fácil de traducir y aplicar a otros idiomas, así cree las versiones en euskera, catalán, gallego, inglés, francés y portugués, y próximamente añadiré algunas más.


    ¡Aprende a reconocer y entender los números del 1 al 10 de una manera única y divertida!

    Estas ilustraciones están diseñadas para ayudar a los niños a reconocer los números del 1 al 10 y a relacionarlos con las cantidades que representan. Contando los niños que forman cada dibujo, los pequeños lectores pueden practicar habilidades básicas de conteo mientras identifican las formas de los números.

    El objetivo de este libro es enseñar a niños y niñas de 3 a 5 años a reconocer los números, tanto en su grafía numérica como su palabra correspondiente, y a comprender además su significado y el valor que representan.

    Una forma interactiva y visual de familiarizarse con los números que seguro disfrutarán.


    «Números» está disponible en 7 idiomas:

  • El gallo Quirico

    Esto era un gallo que se llamaba Quirico y era muy presumido.

    Un día al llegar a casa, mira en el buzón y ve que hay una carta. La abre y ve que es una invitación para la boda de su tío Perico.

    Quirico se pone muy contento porque le encanta ir de boda, ponerse muy elegante y que la gente le diga «¡Qué guapo estás Quirico!». Lo que no sabe es que por el camino surgirán algunos… problemas.

    «El gallo Quirico»

    El gallo Quirico es un cuento muy especial para mí, pues se trata de mi primera publicación. Conozco la historia desde que era muy pequeño y se la he contado a mi hija cientos de veces así que cuando conocí Amazon KDP y decidí meterme en esta movida era de esperar que empezara con la aventura de Quirico.

    Comencé por diseñar al protagonista, con la ilustración de la portada. Quería que fuera divertido, un poco feo pero achuchable. El personaje del cuento es bastante odioso pero quise darle un toque más entrañable.

    En cuanto al resto de personajes y al diseño del cuento en general quería desde un principio que fueran casi esquemáticos, que destacara una estructura muy definida, que todos ocuparan un mismo espacio, proporciones similares… Los fondos son casi blancos, con unos dibujos muy sutiles pero que son seguramente lo que más me gusta de todo el libro. Todo dirigido a dar fuerza al factor repetitivo de la historia, y para destacar el estado de ánimo de Quirico y como se va desesperando en cada página.

    La versión original del cuento tiene un final un poco «gore» así que realicé una doble versión, una de ellas con el desenlace popular y otra en la que lo sustituyo por uno más positivo y amable.


    Disponible en Amazon

    Portada Final alternativo (El gallo Quirico)

    El gallo Quirico (Final alternativo)


    Portada Final clásico (El gallo Quirico)

    El gallo Quirico (Final clásico)